domingo, 13 de febrero de 2011

Educación Permanente: Visiones, Componentes y Principios

Autoras/es: Stella Maris Torre
* Construcción histórica del concepto de Educación Permanente
* Visión actual que sostiene la Cátedra de Educación No Formal de la FFyL (UBA). Componentes
* Principios de la Educación Permanente

(Fecha original del artículo: Noviembre 2008)

 
Construcción histórica del concepto de Educación Permanente
No sólo los hechos educativos están atravesados y configurados por el contexto sociohistórico, sino que los conceptos son herramientas que también se construyen históricamente y tienen un devenir, son abstracciones realizadas en un momento determinado, respondiendo a ciertas problematizaciones propias de cada época. Por ejemplo, no fueron los mismos desafíos educativos en la década del ’70 que en los ’90, ni los que surgieron a partir del 2001.
Por lo tanto es fundamental no cristalizar los conceptos como si fueran definiciones absolutas. Un mismo fenómeno social puede ser definido desde distintos conceptos y, a su vez, los conceptos tienen una historia de construcción y de debates. Así, cuando alguien dice qué es la Educación Permanente, la educación Formal o No Formal, debemos preguntarnos quién define eso, desde qué conceptualización lo está haciendo y en qué momento histórico.
Dado que necesitamos conceptualizaciones que nos permitan operar con cada realidad política, social, económica, debemos ser cuidadosos con el trabajo discursivo desligado de los contextos; ya que un concepto es importante en la medida que facilita la comprensión de la realidad. Por ejemplo, la fertilidad teórica de un concepto puede verse en el trabajo realizado por la cátedra en Mataderos y Villa 15, cuando la introducción de ese concepto al grupo le resulta interesante e importante porque le ha ayudado a ver su realidad cotidiana. Este es el caso, por citar uno, del trabajo realizado en el 2006 sobre la Teoría de las Necesidades Humanas, introducida a partir de las preocupaciones de los participantes. (ya mencionado en pág. 3)
A pesar de que en la realidad la educación fuera de la escuela es un fenómeno muy antiguo y complejo, la historia de construcción conceptual de la Educación Permanente -que implica una ampliación de la mirada acerca del fenómeno educativo- es relativamente breve, surgiendo hace varias décadas asociada al concepto de Educación de Jóvenes y Adultos (EDJA). A fin de no resultar tediosa, seré muy breve en el relato de esta historia.
Marcela Gajardo (1985) ubica el desarrollo de esa conceptualización a lo largo del tiempo, señalando la influencia de las Conferencias Internacionales de la UNESCO en la definición de la EDJA. Siguiendo su texto y el de la 5º Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas de dicho organismo (1997), podemos analizar la construcción histórica de los conceptos de Educación de Adultos y de Educación Permanente a través de las sucesivas conferencias, observando la progresiva ampliación del concepto de EDJA hacia el de Educación Permanente.
A fines de la década del ’60 y principios de los ’70, el contexto puede describirse por un lado, como “cultura de los grandes espacios” con vertiginosas transformaciones socio-políticas y avances científico tecnológicos que concurren en la explosiva expansión del espacio de la educación (Romero Brest:1972); y por otro, como un conjunto de desigualdades sociales, políticas y económicas co-responsables de una situación donde el sistema educativo se muestra deficiente en sus resultados cuantitativos y cualitativos, dada tanto una inexistencia real de igualdad de oportunidades en relación con las clases sociales como una imposibilidad del egresado a responder a las exigencias que diariamente le plantea la vida (Sirvent:1970). Dentro del ámbito académico comienza entonces a emplearse el concepto de Educación Permanente para hacer referencia a la multiplicidad, totalidad y diversidad de estímulos educativos en una sociedad y en un momento dado, así como también, desde una mirada centrada en el individuo, a los estímulos educativos que una persona recibe a lo largo de toda la vida[i].

Visión actual que sostiene la Cátedra de Educación No Formal de la FFyL (UBA). Componentes
·         Acerca de la perspectiva actual del concepto de Educación permanente: es presentada en el texto de Sirvent et al (2006) y surge de los trabajos de investigaciòn e intervención que han permitido construir una trama teórico empírica desarrollada sobre los siguientes ejes:
1.      Visión global o integral del fenómeno educativo y el continuo de grados de formalización
2.      La especificidad de las experiencias educativas más allá de la escuela, teniendo en cuenta
a.       Las dimensiones para el análisis de los grados de formalizaciòn
b.      Las áreas de la vida cotidiana como potenciales espacios educativos
c.       La interrelación entre la perspectiva sociológica y la psicosocial para el análisis de la dialéctica de los múltiples estímulos educativos.
La conceptualización de la Cátedra acerca de la Educación Permanente surge históricamente asociada a la preocupación por no restringir la educación a la escuela y a los niños sino incluir la variedad de experiencias educativas de los jóvenes y de los adultos a lo largo de la vida; de allí su énfasis en la educación de los adultos. En este sentido, adhiere a esta mirada amplia de la Educación Permanente en la que ésta no es concebida como algo aparte de la escuela. De tal modo, desde la perspectiva de la Educación Permanente la educación en vista como totalidad: “A partir de una concepción integral de lo educativo, se destaca la relación e interacción entre los universos de la escuela y de la educación más allá de la escuela y se incluye la totalidad de los estímulos de enseñanza y de aprendizaje existentes en una sociedad” (Sirvent et al, 2006:8). El paradigma de la educación permanente se asienta sobre ciertos principios y supuestos teóricos y metodológicos (los mismos serán brevemente desarrollados en la pregunta 3-, pág. 15)
·         Acerca de los componentes de la Educación permanente: Sin embargo, esta mirada de lo educativo como totalidad que incluye a la escuela y a las experiencias que tienen lugar en espacios más allá de la escuela todavía no nos dice nada acerca de las características y aspectos particulares de las diferentes experiencias del universo educativo. Éstas pueden ser miradas desde varios conceptos que nos permiten iluminar aquellos aspectos diversos; Paul Bélanger propone mirar “lo educativo” como un fenómeno que comprende trescomponentes [ii], y desde 1996, María Teresa Sirvent comenzó a trabajar, para propósitos de analisis, esta discriminación de la Educación Permanente en elementos integrados pero diferenciados. Siguiendo a la autora (Sirvent et al, 2006), estos componentes se identifican como:
1º.    Educación Inicial: abarca todas las experiencias educativas graduadas, estructuradas, sistematizadas y con una alta intencionalidad educativa para “aprender a aprender”, es decir, para la formación general de la persona y los grupos en conocimientos socialmente relevantes y también en actitudes y habilidades necesarias para continuar educándose a lo largo de toda la vida. Son las que se incluyen en la escuela en todos los niveles del sistema educativo, “desde el jardín hasta la universidad”. Se trata de un “sistema” organizado, donde cada parte tiene su función; es graduado, y solo se puede pasar a otro nivel si se acredita el anterior[iii].
2º.    Educación de Jóvenes y Adultos: refiere a las experiencias educativas organizadas, con intencionalidad educativa destinadas tanto a completar la educación inicial para quien no pudo hacerlo en la edad correspondiente, como a enriquecer la formación de una persona a lo largo de toda la vida. Se trata de las experiencias dirigidas a los jóvenes y adultos de 15 años y más que en algún momento transitaron por la escuela pero ya no están en la escuela[iv]. Dentro de la Educación de Jóvenes y Adultos se incluyen entonces las escuelas primarias y medias de adultos (destinadas a sujetos que ya no están en el tren de locomoción normal porque no tienen la edad normalmente esperada para ese tránsito, ya sea para la realización completa o sólo el completamiento y la finalización de cada nivel) así como una multiplicidad de experiencias heterogéneas respecto de sus contenidos, objetivos y metodología, etc. Se trata de un universo muy diverso, en el que además de estas instancias compensatorias de la educación inicial, se ubican todo tipo de cursos, talleres, seminarios, etc. ya sea de perfeccionamiento para quienes ya tienen un título universitario o terciario, de capacitación laboral para gerentes de empresas, de formación para el trabajo en fábricas recuperadas o en sindicatos, la alfabetización de jóvenes y adultos, cursos de idiomas en academias, tarjetería española, formación en arte, en el área de salud, etc. Un criterio clave para distinguir estas experiencias es la presencia de una intencionalidad educativa dirigida a jóvenes y adultos.
3º.    Aprendizajes Sociales: se vincula con aprendizajes que se dan en la interacción social en la vida cotidiana (hábitos, valores, derechos) de manera inestructurada y sin intencionalidad educativa. Se producen durante toda la vida como parte de la formación permanente de los individuos y grupos, por ser parte de determinado contexto sociocultural. Incluye toda una diversidad de aprendizajes, por ejemplo, cuando uno se inicia en un nuevo trabajo, los aprendizajes relacionados con los cambios tecnológicos (el uso de la máquina de boletos en el colectivo, el cobro de los sueldos a partir de los ‘90 mediante tarjeta magnética), los aprendizajes sociales de los últimos meses relacionados con el conflicto del campo. Una alumna trae el ejemplo de la guerra de Malvinas, cuando las mujeres también opinaban sobre estrategia militar. Los aprendizajes sociales sostienen y atraviesan los otros dos componentes, formando un entramado. Existen aprendizajes sociales dentro de la educación inicial y dentro de la educación de jóvenes y adultos. Se trata de aprendizajes a partir de los cuales también uno construye una imagen de sí mismo como aprendiz. Por ejemplo, en la escuela (incluida dentro de la Educación Inicial) se puede identificar el currículo oficial, lo prescripto, pero junto con eso, los chicos dentro de la escuela aprenden otras cosas, cosas que a veces los docentes ni se enteran que los chicos aprenden.
Ahora bien, tal como se señaló en clase, “aunque el concepto de Educación Permanente implica el reconocimiento de todos los estímulos educativos en una sociedad en un momento dado y la posibilidad de que un individuo aprenda a lo largo de toda la vida, la definición de los tres componentes […] así como permite analizar ciertos aspectos de lo educativo, tiene sus restricciones en tanto se desdibujan aquellas actividades destinadas a los niños que no se encuentran dentro de la escolaridad obligatoria” (S. Llosa, Memoria Nº 3)
Como vimos, la visión integral de la Educación Permanente se va dando desde los años '70, y está sostenida por una serie de supuestos filosóficos y epistemológicos que para la cátedra poseen, sin embargo, aún gran vigencia e importancia. Desde esta perspectiva amplia, en el enunciado del punto anterior se ha ubicado a esta experiencia en uno de los componentes de la Educación Permanente: la Educación de Jóvenes y Adultos. Lo cual no significa necesariamente que la misma se relacione fácticamente con todos los principios de aquélla. Tal como hemos trabajado en clase, "una cosa es el ser, el diagnóstico de la realidad de las experiencias educativas y otra cosa distinta es el deber ser, en términos de deseabilidad" (Memoria Nº 2).

Principios de la educación Permanente

EDUCACIÓN PERMANENTE: Visión global del hecho educativo; considera la totalidad de los estímulos de enseñanza y aprendizaje
PRINCIPIOS TEÓRICOS Y METODOLÓGICOS (Sirvent et al, 2006:8)
  1. Concepción de la educación como necesidad permanente y como derecho para todos los individuos y grupos sociales
  2. Reconocimiento de la capacidad de individuos y grupos sociales para el aprendizaje y la transformación a lo largo de toda su existencia
  3. Consideración de la experiencia vital como punto de partida para procesos de aprendizaje continuo; posibilidad de que toda área de la vida cotidiana se torne un espacio educativo (salud, trabajo, familia, política, sindicalismo, asociacionismo, tiempo liberado, etc.).
  4. Reconocimiento de la existencia de múltiples formas y recursos educativos emergentes de una sociedad, que operan en la escuela y "más allá de la escuela"
  5. Supuesto de potenciación entre todos los recursos educativos a través de una red o trama educativa
  6. Reconocimiento de la importancia y la necesidad de la participación social en la educación y la democratización del conocimiento
Acerca de estos principios [...], la cátedra destaca que "aún pensando en una situación ideal en la que todos los niños pasen por todos los vagones de la Educación Inicial, existen necesidades permanentes a lo largo de toda la vida debido a que surgen variaciones en el contenido de lo aprendido, se producen avances científicos, se perfilan nuevos problemas frente a acontecimientos sociohistóricos y por otro lado, a que el sujeto se resignifica a lo largo de su vida, establece nuevas relaciones, y todo esto provoca nuevos desafíos de aprendizaje para una persona o un grupo social." (S. Llosa, Memoria Nº 3)
 
Bibliografía
Textos:
Brusilovsky, Silvia. "Educación no formal. ¿una categoría significativa?" (mimeo) 1994.
Gajardo, Marcela. "Educación de Adultos: De Nairobi a París" en Revista Interamericana de Educación de Adultos; Volumen 8, Nº 1 y 2; 1985. Pp. 75-92.
Romero Brest Gilda. "Educación No Formal. Precisiones Terminológicas y Estrategias de Democratización". Cuadernos del Centro de Investigaciones en Ciencias de la Educación (CICE)/ Di Tella, Buenos Aires, 1989.
Romero Brest, Gilda. "La educación y sus dos circuitos. Un desafío para el planeamiento del sector". Centro de Investigaciones en Ciencias de la Educación (CICE). Buenos Aires. 1972
Sirvent M. T. Educación de Adultos: Investigación y Participación. Desafíos y Contradicciones. Bs As: Ed. Coquena 1994; edición corregida y aumentada Ed. Miño y Dávila, 2008.
Sirvent M.T. Cultura popular y participación social. Una investigación en el Barrio de Mataderos (Buenos Aires). UBA – Facultad de Filosofía y Letras UBA / Miño y Dávila Ed.; Madrid, 1999. Capitulo 2
Sirvent, M. T.; Toubes, A.; Santos, H.; Llosa, S.; Lomagno, C. "Revisión del concepto de Educación No Formal" Cuadernos de Cátedra OPFYL; Facultad de Filosofía y Letras UBA, Buenos Aires, 2006
Sirvent, María Teresa. "La educación permanente" en Educación Popular. Mayo – Junio de 1970.
Trilla Bernet, Jaime. La Educación fuera de la Escuela. Ed. Ariel; Barcelona, 1993 [1998]. Introducción, Capítulo I y II. Pp. 11-47.
UNESCO. "CONFINTEA 97. La educación de las personas adultas. La declaración de Hamburgo. La agenda para el futuro. 5º Conferencia Internacional de Educación de las Personas Adultas"; Hamburgo, 14-18 julio 1997.
Otros materiales de Cátedra, año 2008:
Apuntes de Clase
Memorias de Clases 1 a 6
Progama de la Materia


      [i] Es así que en ese momento, Romero Brest caracterizaba a la Educación Permanente como “aprendizajes que permiten lograr competencia para cumplir con eficiencia a lo largo de la vida las tareas y responsabilidades sociales y privadas en una sociedad con las características descritas” (1972:95).
      Por su parte Sirvent (1970) nos decía: “La idea de un sistema permanente de educación transciende la mera función de reparador de las faltas del sistema formal, asumiendo funciones propias, ya no sería entonces una serie de acciones adosadas al sistema formal y dirigidas solamente al adulto analfabeto, sino que implicaría UNA NUEVA MANERA DE VER LA EDUCACIÒN que incidiría, a su vez, en los objetivos y estructuras del sistema educativo tradicional. […] Si queremos jóvenes y adultos participantes de la vida social, económica y cultural de una sociedad, no podemos pensar solamente en el aprendizaje formal transmitido por la escuela; la realidad […] exige un `‘estar al día’ completo […] Esta participación está condicionada a factores políticos que posibiliten su creación. Pero más allá de esto está el grado de conciencia que un pueblo tenga sobre los hechos sociales, políticos, económicos y culturales de su Nación. Si queremos una mayoría productora y consumidora racional, no sólo de bienes y servicios económicos sino también culturales, si queremos que el talento creador no se reclute solamente de determinados grupos sociales, sino que existan posibilidades de recuperarlo en los grupos populares y zonas rurales, no podemos pensar meramente en el sistema educativo formal.” (La cursiva es mía)

      [ii] Bélanger realiza su propuesta a partir de su lectura transversal sobre escritos de diversos autores acerca de la educación de adultos publicados en el año 1994 en la Revista Internacional de Educación (entre ellos estaba María Teresa Sirvent). A partir de esa lectura comparativa, identificó que más allá de las diferencias específicas entre ellos, compartían una visión global de lo educativo, pero en la cual podían distinguirse distintos tipos de estímulos educativos, en tres componentes del universo educativo.

      [iii] En la realidad de nuestro país, en la población que ya está afuera de la escuela, existen muchas personas que no han podido completar todos los niveles.

      [iv] Se toma este criterio etáreo, debido a que la histórica Ley de Educación 1420 establecía la educación obligatoria hasta los 14 años. A partir de esa edad debían terminar su educación en escuelas de adultos. Esta definición etárea continúa vigente.